Dos amigos me han insistido en que publique esta entrada, uno de ellos esta misma tarde me estuvo insistiendo para que lo hiciera en ese preciso momento y prometí que lo haría hoy aunque no sabía cuándo. Tras hablar con él por teléfono hace un momento, le prometí publicarla después de cenar.
Va dedicado a vosotros dos: Ser y JC. Un besote a cada uno, se os echa de menos (y a J. también!!!).
Esto ocurrió el pasado día 24 de octubre de 2.010 y hubiera sido lo ideal haber publicado esta entrada ayer día de Halloween pero por circunstancias que no vienen al caso no pude y preferí irme de fiesta (lo siento, uno es bastante
devil).
Hace relativamente poco que vivo en este ático en pleno centro de la capital del Reyno, es un lugar bonito, acogedor, lleno de luz, armonía y calidez inflingida por mi desde que estoy aquí. Pero no siempre todo fue así, al principio era un lugar bastante frío cuando no tenía muebles aunque fue una bonita aventura el ponerlo todo tal y como esta ahora mismo, pero esto no viene al cuento de la historia.
Como decía vivo en el último piso, sí sí... allí donde termina la escalera y la barandilla de madera. Junto a mi puerta sólo hay otra que da al otro ático del edificio, algo más pequeño que este y para mi con menos encanto por lo poco que he podido ver. Entre otras cosas ambos pisos compartimos 2 patios interiores que usamos para tender la ropa, ambos cub

iertos por un tejadillo que permite la entrada de luz y aire pero no de agua (bastante útil como os podréis imaginar). Bien, desde estos patios se ven las ventanas de las otras viviendas, y si uno se fija, en lo alto de mi casa aparecen unas misteriosas ventanas que apenas dejan entrever nada. La mugre, un cristal roto y unos extraños cartones intentan ocultar lo que encierran.
Yo que soy muy esquemático y muy "planero" enseguida me empecé a dibujar la estructura y el plano del edificio. Es un edificio antiguo y no es el típico cuadriculado de los nuevos edificios modernos, quizá sea de primeros del siglo XX o tal vez de finales del XIX, no importa. Y pensé que esas misteriosas ventanas correspondían a alguna segunda planta del ático vecino pero a medida que pasó el tiempo nunca nunca! las vi encendidas ni moverse ni ver a nadie a través de ellas. Cosa extraña cuando los inquilinos que vivían (ahora ya se han marchado) al lado mio nunca me dijeron nada de la existencia de un segundo piso, y desde el principio tuve muy buen rollo con ellos.
La verdad que la visión de estas ventanas produce inquietud, incluso algo de miedo si te dejas llevar por la imaginación de qué habrá tras esos cristales tan sucios y llenos de telarañas.
Mi bicicleta la dejo en el rellano de la escalera, atada a la barandilla de madera, que total como ahora no tenemos vecinos no molesta a nadie puesto que no sube nadie hasta aquí salvo que venga a casa. Y un día vi una trampilla encima de donde coloco la bici, supuse que es la típica trampilla que sube al tejado... ¿alguna forma tiene que haber de acceder al tejado no?
Bien, en mi afán aventurero y siempre metiendo las narices donde no me llaman,el mencionado día 24 a las 16 horas decidí abrir la trampilla. Cogí una silla y desde encima de ésta llegué a la trampilla, uno no es tan bajo como os pensáis. Tiré con fuerza de una especie de arandela redonda que hay y sin problemas la puertecilla de abrió hacia abajo.
Cuál fue mi sorpresa

cuando vi que había luz y no veía el cielo como desde las ventanas de mi techo, sino una habitación... de repente una escalera apareció ante mis ojos y tuve que bajarme apresuradamente de la silla y quitarla para poder hacer que la escalera bajara hasta donde yo estaba. Era una de estas escaleras plegables que siempre aparecen en las películas americanas y que dan acceso al desván de las casas yankies.
La escalera poco a poco descendió hasta el suelo. Y sin pensarlo puse el pie en el primer escalón, era de metal pero bastante inestable y estrecho, suerte que soy delgado.
Luego el otro pie me siguió, y otro y otro.... poco a poco subí la escalera y asomé la cabeza a través de la trampilla; apenas tenía lugar de sujección, la escalera no tiene pasamanos y si me caía, iría hasta el cuarto de cabeza sin pasar por las escaleras.
Mejor no mirar abajo - pensé.
Ya tenía medio cuerpo en la habitación secreta, giré la cabeza y la imagen que vi fue algo muy extraño!!!! Nunca hubiera imaginado lo que encontré!!!!
Allí arriba había una casa desmontada, sin paredes, sin muebles ni nada de nada, tan sólo las paredes más exteriores pero no todo se podía ver desde la trampilla. Pude ver algunas de las ventanas que veía desde mi casa, había un extraño olor allá arriba y un escalofrío recorrió mi cuerpo, una extraña presencia y energía se cernía sobre aquel lugar. Sé que había una energía allí (seguramente telúrica), lo sentía por mi cuerpo y no me hacía falta usar el péndulo para saberlo.
Debía subir completamente para poder entrar y cuando iba a poner el primer pie en el piso superior... zas! un tremendo flash cruzó por mi cabeza! me di cuenta que si salía de la escalera plegable, ésta subiría al quitarle mi peso y quedaría atrapado en la parte superior!!! HORROR!!!!
¿Qué hacer? El ansia de saber lo que había allá arriba luchaba contra mi instinto de superviviencia!!! Al final pudo mi instinto de superviviencia y antes de descender por la escalerilla, eché otro vistazo.
No fue muy alagüeño lo que vi y decidí seguir la exploración en una segunda ocasión acompañado por alguien que sujetara la escalera desde la parte inferior. Descendí poco a poco, sin mirar abajo por temor a la altura y cuando puse el último pie sobre el piso, la escalera subió casi completamente hasta más de la mitad de su recorrido... eso hubiera ocurrido si hubiera subido allá arriba. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza y los pelos y la piel se me erizaron.
Volveré - me dije.
Esta es la aventura del descubrimiento de la casa secreta. Habrá una segunda aventura y espero poder completar mi misión pero mientras tanto os dejo esta primera parte para ir abriendo boca.
Saludos y besos para todos!